lunes, 1 de abril de 2013

El revólver - Cuento interactivo

El revólver

- Martín, le dije, no estamos viviendo bien y la inseguridad reina, se hace notar y no es, como les gusta decir a los políticos y pseudos periodistas, una sensación.
¿Sensación?... ¡Las pelotas!
A cada rato te enterás por la tele que desvalijaron o mataron a alguno, y lo peor es que es solo una muestra de lo cotidiano.
Todas las casas tienen rejas, salís mirando hacia todos lados, no transitás por zonas calientes ¿y todo porqué? Porque no tenés quien te defienda, y la policía siempre llega tarde, no por su culpa solamente, sino porque no funciona el sistema.
Hoy no podemos tomar mate en la puerta, porque vienen dos guachos, sacan un fierro, se meten en tu casa de prepo y no sabés como termina la historia. Te afanan todo, violan a tu mujer y tu hija y, si tenés suerte, por ahí te la ponen a vos también.
- Y, sí, el gobierno no se ocupa.
- Los legalistas acatan, sin revisar si lo normado es correcto o no; y así podemos ver a quien para en un semáforo de los suburbios, a las tres de la mañana y luego aparece en el noticiero sensacionalista contando sus peripecias.
- Los semáforos son para respetarlos, y si están ahí es por algo.
- Están ahí porque un funcionario ignorante y pelotudo los hizo instalar.
-No, el que lo puso sabe más que vos, ¿o pensás que te las sabés todas?

Estábamos en un callejón sin salida y aproveché la oportunidad, me desvié del camino y pasé por un barrio bastante “pesado”, buscando un semáforo que conocía. Cuando estábamos a unos 300 metros estaba en verde, y le dije:
- Ese semáforo se va a poner en rojo cuando estemos llegando y me obliga a violarlo…
- Lo vas a violar porque sos transgresor, no porque “te obligue”…
- ¿Querés que pare?
- El que maneja sos vos pero a mí no me gusta.
- ¿Querés que pare?

Opciones:

1) => Parar en el semáforo, respetando la postura de mi amigo, aunque el volante está en mis manos.

2) => Pasarlo en rojo, sin tenerlo en cuenta, aplicando mis conocimientos.

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