lunes, 1 de abril de 2013

El revólver - Opción 1

(Viene de El revólver - Cuento interactivo )

Paramos en el semáforo y no se veía un alma.
De pronto, como surgidos de la nada, teníamos tres tipos que nos encañonaban. Uno parado frente al motor, tenía un revólver tomado con las dos manos como se ve en las series yanquis, apuntándome a la cabeza; otro me apuntaba desde el vidrio a la izquierda y dijo:
- Abrí la puerta y no te muevas hijo de puta, o te quemo.

Levanté las manos y destrabé el picaporte. La puerta se abrió de un tirón y, golpeándome con el cañón del arma exigió:
- Bajate y dame la plata y la campera, y ¡no te hagas el boludo porque te cago a corchazos!

Mientras le daba la billetera me tironeaba la campera para sacármela, pero alcancé a escuchar un ruido como de vidrios rotos. Me volví y alcance a escuchar que el tercer individuo le gritaba a Martín:
- ¡Sos boludo vos, sos boludo! ¡o querés morirte!...

En voz alta, para que escuchara Martín, pero también los otros, dije:
- Tranquilo amigo, tranquilo, no hay resistencia. Cuando hay que perder se pierde y nosotros perdimos…
- Dale, dale, dale, dale –apuró uno de ellos-.

Se subieron al auto y salieron acelerando.
Solo atiné a pulsar el control de alarma sin siquiera sacarlo del bolsillo, lamentándome no haberlo probado nunca y rogando que tuviera efecto porque ya estaban a unos 40 metros.

Escuché que Martín decía:
- ¿Por qué no aceleraste?
- ¿Con uno parado delante del auto?
- ¡Lo hubieras pisado!
- Nos hubieran metido 30 tiros.

Recién entonces noté que Martín estaba descalzo, que había vidrios en el suelo y que tenía sangre en la cara.
- ¿Qué paso? –pregunté-.
- Rompió el vidrio el hijueputa y me golpeó con el revólver.
- Estate preparado –le dije-, pulsé la alarma y si funcionó se les va a quedar en un par de cuadras, y estos están tan drogados que en lugar de rajar son capaces de venir a buscarnos.

Opciones:

1) => La alarma no se activó a tiempo.

2) => La alarma funcionó y el auto se detiene.


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